viernes, 21 de marzo de 2008

Un ruso con mal de amores


Vladimir Maiakovski escribio esta carta a su amada Lilita en 1915 después de que ella decidió dejarlo

Lo que me gusto fue que solo al leerla una ves pude notar su desesperación y la imensa tristeza de perder a su amor.


El humo del cigarrillo consumía el aire.

El cuarto parecía un capítuloDel “Infierno” de Kruchoni.

¿Recuerdas,detrás de esta ventana,por primera vez,acaricié tus manos extasiado?Hoy, sentado estoy,Y tengo el corazón aprisionado.Pasarán los días,Y tal vez,Me echarás insultándome.

Ya no entraré en el oscuro pasillo de tu casa,Con las manos temblando.

Saldré por fin,Y arrojaré mi cuerpo a la calle,Salvaje,Enloquecido,Desgarrándome desesperado.

No hace falta eso, querida,Mi buena amiga,Mejor despidámonos ahora.

Igual mi amor,Será una cadena que colgará siempre de ti, adondeVayas.

Déjame llorar en un último grito,La amargura de mis quejas ofendidas.

Si a un buey lo matan de trabajo,Se echará a descansar sobre la hierba fresca.

Para mí,Más que tu amor, no me consuela nada.

Y tu amor ni con el llanto me otorga algún descanso.Si el elefante busca reposoSe acostará solemne sobre la arena ardiente.

Para mí,No hay otro sol más que tu amor.

Aunque no sepa dónde estás, ni con quién.

Si así viviese atormentado el poeta,Cambiaría el dinero y la gloria por su amada.

Mas para míNo hay sonido más alegre,Que el sonido de tu nombre amado.

Y no me arrojaré al abismo.

Y no tomaré veneno,Y no podré apretar el gatillo en las sienes.

Para mí,Tu mirada,Tiene más fuerza y poder,Que el filo de cualquier navaja.

Mañana olvidarásQue yo te he coronado,Que el alma florecida la he consumido de amor.

Días de trajín barrerán el carnaval desordenado,

Y las cuartillas de mis versos se perderán…

Acaso alguna vez mis páginas, cual hojas secas, Te obligarán a detenerte,

A respirar con avidez.

Déjame,Aunque más no sea,Alfombrar con mi última amargura,

Tu paso que se aleja.

1 comentario:

Berenjena Voladora dijo...

Qué capo es el Maiakovski, escribió una carta con todo el dolor de una pasíón truncada...

Parece que siempre hay posibilidades de desahogarse en las sensaciones mundanas:

"(...)¡Memoria!
Recoge en la sala del cerebro
las filas inagotables de los amados.
Vierte la risa de los ojos en los ojos.
Adorna la noche de las bodas pasadas.
Verted la alegría de la carne en la carne.
Que la noche no se olvide de nadie.
Hoy tocaré la flauta
En mi propia espina dorsal."

(me encantó ese fragmento de un poema de él, y te lo dejo por acá como un regalito por tu entrada.)

Beso grandote Ine!