martes, 29 de julio de 2008

A ti..que eres especial..


No bajes la vista, mantenla sobre mí.

Porque negarme tu mirada, es negarme la alegría

de ver como mis palabras te llenan de vida


Creo que la magia existe, en el espacio

que hay entre tu y yo.

Hay todo un universo de verdades, hasta de golondrinas

difuso, claro y obscuro,

que si uno trata de imaginarlo, podría pasar horas

tratando de decifrar el misterio que nos une.


Y la magia que nos ata , es invencible

no la detienen las aduanas los caminos

la noche, o el filo de cualquier navaja

porque esta siempre a mi lado,

a pesar de todo.

Inés

miércoles, 23 de julio de 2008

Dedicado a Fabiana y Alejandro..

Si me llamaras, sí; si me llamaras!

Lo dejaría todo, todo lo tiraría: los precios, los catálogos,

el azul del océano en los mapas, los días y sus noches, los telegramas viejos y un amor.

Tú, que no eres mi amor, ¡si me llamaras!

Y aún espero tu voz: telescopios abajo, desde la estrella,

por espejos, por túneles, por los años bisiestos puede venir.

No sé por dónde.

Desde el prodigio,

siempre.

Porque si tú me llamas «¡si me llamaras, sí, si me llamaras!»

será desde un milagro, incógnito, sin verlo.

Nunca desde los labios que te beso,

nunca desde la voz que dice: «No te vayas».

domingo, 13 de julio de 2008

Pedro Salinas

Bueno gente, aqui estoy despues de tanto tiempo sin aparecer..
Les dejo esta poesia de el maestro Salinas, hermosisima, habla del amor y la libertad, porque hay amores que nos hacen libres..
Espero que les guste tanto como a mi
besos

DAME TU LIBERTAD...
Dame tu libertad.
No quiero tu fatiga, no, ni tus hojas secas, tu sueño, ojos cerrados.
Ven a mí desde ti, no desde tu cansancio de ti.
Quiero sentirla.
Tu libertad me trae, igual que un viento universal, un olor de maderas remotas de tus muebles, una bandada de visiones que tú veías cuando en el colmo de tu libertad cerrabas ya los ojos.
¡Qué hermosa tú libre y en pie! Si tú me das tu libertad me das tus años blancos, limpios y agudos como dientes, me das el tiempo en que tú la gozabas.
Quiero sentirla como siente el agua del puerto, pensativa, en las quillas inmóviles el alta mar.
La turbulencia sacra.
Sentirla, vuelo parado, igual que en sosegado soto siente la rama donde el ave se posa, el ardor de volar, la lucha terca contra las dimensiones en azul.
Descánsala hoy en mí: la gozaré con un temblor de hoja en que se paran gotas del cielo al suelo.
La quiero para soltarla, solamente.
No tengo cárcel para ti en mi ser.
Tu libertad te guarda para mí.
La soltaré otra vez, y por el cielo, por el mar, por el tiempo, veré cómo se marcha hacia su sino.
Si su sino soy yo, te está esperando.